sábado, 19 de enero de 2013

Si yo no tuviera tan podrido el corazón...

si tan solo quedaran fuerzas en él para querer,
estoy segura, te amaría así como estaba acostumbrado,
inmesurablemente.

Pero resulta que el amor es una cosa demasiado complicada,
demasiado llena de frutas podridas,
contiene en su piel

demasiado drama rezagado que no quiero acoger.

Puede ser que el corazón se me detuvo en el último amor
y dejó claro que ya no quiere sufrir,
porque discúlpeme, estimado señor
pero a veces nos hacen sufrir demasiado y una debe aprender a vivir.

Y de verdad, a veces, a esta justa hora
me dan ganas de tener la misma capacidad de enamorarme

que tuve a mis veintitantos
y luego amarte con todos tus errores,
porque no hay otra forma de amar a un hombre
si no es por sus horribles secretos
o sus imperdonables cicatrices del pasado.

De verdad quisiera.
Sería tan lindo escuchar lo que grita el mar,
o lo que me murmuran las estrellas
o lo que me señalan las montañas...
sería genial no ser la que soy
sería genial que vos aparecieras en otras circunstancias.

En cambio,
que me abrace la noche,
que me encuentre el sueño
que a vos te regale, la vida, 
toda la alegría.

(280512)

miércoles, 16 de enero de 2013

Trashumante

Soy como el sol,
nunca me detengo
soy como la luna
algunas noches me ves
otras solo sabes que existo.

Errante
vagabunda
nómada...
trashumante,

Escribo paisajes
vivo poesías
arranco nubes
vuelo mariposas.

En medio del torbellino,
tu piel.
En medio del tiempo,
tus manos.
En medio de mi camino,
encontrarte.

Irrumpo en tu pensamiento,
irrumpo en el lugar menos pensado,
irrumpo como el trueno seco,
duermo en el cuenco de la mano del tiempo.
duermo luego, cansada de tanto caminar.

sábado, 12 de enero de 2013

Quedarse

Dos formas de vivir.
Irse o quedarse,
con vos o sin vos
conmigo o sin mí.

El tiempo solo se define a sí mismo
no me define a mí, 
no te define a vos.
"Yo quiero quedarme".

Hay tantas formas de vivir
y todas se reducen a una decisión. 
"la decisión tomada es la mejor" - insistía mi padre -
pero el misterio siempre se me hacía más enorme 
más incomprensible, más detestable.

Y este miedo de irme o quedarme
no vive en tu piel, ni en tus ojos, 
ni en tu personalidad de viento,
este miedo reside conmigo desde antes de nacer.

Y esta noche que me cubre
no es la misma de ayer, ni la de hace dos o diez años,
la diferencia radica en la forma en que vivo sus estrellas
en los deseos que formulo para sus estrellas fugaces.
en la vida que he acumulado en mis manos luego de tu abrazo.

Irme o quedarme
no es lo importante,
al final siempre me iré.

miércoles, 9 de enero de 2013

No escribir

es como no tener voz, ni cuerpo, ni espacio.
Como no contarte historias de mañana,
ni encontrar ninguna excusa
suficientemente buena para existir,
para respirar, para luchar por la vida.

No escribir es no tener tiempo, ni ojos para ver el horizonte,
es como haber extraviado sueños, pasos y caminos,
como no tener fuerza para dar cuentas claras
a la soledad, ni a las estrellas, ni a la esperanza.

A veces he pensado que aprender a leer y a escribir
fue mi perdición,
que encontrar a los poetas y los narradores
fue el regalo que se me dio al nacer,
que al conocer historias, amores y tragedias
de alguna manera vivía de otra forma,
transmutada en princesas, leyendas y volcanes.

Porque al escribir no soy yo,
es otra piel la que exhala placeres,
son otros los dedos los que acarician las letras,
son de otra los ojos testigos de las personas que amo.
Al escribir doy a luz a los hijos que jamás criaré,
descubro otro mundo donde no poseo miedos,
donde las flores nunca mueren,
donde la lluvia cae serena sin causar daños,
donde puedo recuperar a la niña que una vez fui.

Pero llega un día,
un día cualquiera,
donde el ruido es demasiado,
donde la gente no comprende de mi necesidad de escribir
donde la confusión es extralimitada
entonces, dejo de escribir
y cuando el silencio se instala,
cuanta incertidumbre me arrastra,
en definitiva, no encuentro paz.

Debo escribir,
me lo dicen tus manos,
también me lo susurran tus besos en los mejores consejos,
te aseguras de mandarme el viento adecuado,
en él vienen agarradas las palabras
que quedan plasmadas en mi piel.

miércoles, 2 de enero de 2013

Cuento de fósforos

Esta es la historia de un fósforo, él era igual como otros tantos millones y millones de fósforos en el mundo, había nacido con un solo cometido en la vida, solo que no sabía qué era "eso" por lo que había nacido.

A lo mejor daría lumbre a un pebetero para alumbrar la negra noche de refugiados, o tal vez encendería un fogon espléndido que ayudaría a alimentar a errantes por el desierto, o a lo mejor encendería las velas de algún rezo devoto en alguna parroquia.

Pasaban los días y mientras esperaba su turno en su cajita, junto a otras decenas de fósforos, se iba despidiendo de cada uno de sus congéneres con un tierno "que brilles con fuerza..." y así les deseaba el destino glorioso para el cual él estaba preparándose y reservándose.

A medida que pasaba el tiempo, los fósforos de la caja iban desapareciendo, quedaban unos pocos. Nuestro héroe fósforo entraba en ataques de ansiedad, sentía que su destino glorioso se acercaba, sus congéneres habían sido utilizados para los beneficios más sublimes, pero también, algunos, se habían iluminado brevemente para extinguirse sin pena ni gloria. "Eso no pasará conmigo" pensaba el rojo fósforo.

Una noche, nuestro fósforo tuvo conciencia exacta en el momento en que alguien tomó la cajetilla, la agitó para comprobar la existencia de los artilugios luminosos, los tres o cuatro fósforos que quedaban se abrazaron emocionados, el tiempo de uno de ellos había llegado, se abrió la compuerta de la cajita... unos enormes dedos masculinos se acercaron y tomaron a nuestro fósforo... con delicia y éxtasis dijo adiós a sus compañeros, fue tomado por el extremo contrario a su cabeza, fue colocado sobre la rojiza lija para ser frotado y en el mismísimo momento de iniciar combustión, mientras pensaba en su fugaz destino... su palito se quebró.

Hace tiempo ya


“Un día encuentras a un tipo común
que canta con el alma, que escribe
 y te deja sin palabras
y así te das cuenta
que te has enamorado.”
@Niriel08
Tuit que pasó por ahí y que me impactó.

Hace tiempo ya
se me ocurrió ir a tomar un café.
Decir eso es como decir que respiraba,
en nada cambiaba mi día, mi hora, mi vida.

Hace tiempo ya, miento,
ese día en particular, con ese café en particular
decidí escribir sobre lo que me rodeaba.
Decir eso es como decir que siempre escribo sandeces
cuando estoy triste, cuando estoy alegre, cuando algo me gusta,
en nada cambiaba mi día, mi hora, mi vida.

Hace tiempo ya
decidí no ver a los lados,
de manera trágica veía como la vida florecía,
y la odiaba.
Pero decir eso, es como decir que cada día me levanto por la mañanas,
porque resulta que soy una odiosa, una arpía, una inconsecuente con el amor,
de la manera más natural que puedan imaginar.
Decir eso era solo el resultado de una ausencia que no podía definir,
decir eso era solo una necedad de mi corazón,
en nada cambiaba mi día, mi hora, mi vida.

Hace tiempo ya
decidí encerrarme, cancelar la función,
apagar el sol, cantar solo tristezas o espantos,
enrollar el cielo y botar las estrellas.
Decir esto no afectaba en nada a nadie,
Era un secreto bien guardado, solo respiraba,
En nada cambiaba sus días, sus horas, ni sus vidas.

Entonces…
te acercaste y me dejaste un mensaje.

 (260712)

sábado, 29 de diciembre de 2012

Nunca pude decir "nosotros"


Fue difícil, el otro nunca entendió
que necesitaba silencio,
que necesitaba distancia
y me convertí en un fantasma.

Reclamos, comentarios hirientes y heridos,
no entendían que estaba protegiéndome,
que debo cuidar mi corazón,
que debo rescatar mi inocencia cuando se empantana,
que debo ser "yo" y no "nosotros".
Por muchas razones
fui señalada
fui acusada y juzgada.
Pensaron que me dañaban
al largarse cansados de tanto grito callado.

Y yo volvía a ser "yo".

Uno, el más joven, el día que se marchó
presagió el ahora.
"No te deseo el mal - dijo-
solo el mismo dolor que provocás".

Este cansado domingo
me dejaste en silencio,
ese silencio al que yo condenaba a los amores de pacotilla.
He pagado con creces mi desamor,
he pagado con creces tanto desamor.

(161212)