Me veo en la necesidad
para que esto perdure un poco más
en que nos vayamos entendiéndonos.
Yo seguiré siendo tu alero principal
para noches de vodka,
para viajes a los libros más bellos
también seguiré cocinando y experimentando
con la alquimia básica de un hogar.
A cambio
vos podes seguir enseñándome algunas cosas,
podras sentarte en mi sillón y leer en calma,
luego de haber exterminado las termitas.
Podrás llegar y refugiarte en mi balcón,
refugiarte en mi piel
y ser el misántropo que te gusta ser.
A veces tendré paciencia
otras no, te lo prometo.
A veces me querrás ver
otras no, lo sé.
Y seguiremos siendo los serios, los fríos
al mismo tiempo que los locos desfachatados
que somos cada amanecer de domingo.
¿Cuánto tiempo?
se preguntarán las personas que aman los compromisos
No lo sé,
nunca me ha gustado contabilizar el tiempo,
solo recordarlo.
jueves, 10 de abril de 2014
viernes, 27 de diciembre de 2013
Predicciones
Yo digo que vas a quererme mucho
y a odiarme demasiado.
Tendremos disgustos, enojos y fantasías.
Como gente normal vamos a comer
en los mismos platos,
beberemos en los mismos vasos
y el café nos calentará en las mismas tazas.
En serio,
este nuevo año
será así... como el anterior
y un poquito peor
harás cuentas con mis nuevas canas
yo te descubriré un nuevo error.
Compartiremos estrellas, almohadas y soledades,
coleccionaremos nuevos besos, deseos y viajes por hacer
Posiblemente no encuentre el valor
para decirte que espero otras cosas;
posiblemente no encontrés el valor
para romperme el corazón.
Pero de algo si estoy segura.
Seremos felices
sin predicciones.
Te responderé con caricias,
me dejarás tu aroma en cada partida,
seguiremos siendo los que no creemos
en casi nada.
y a odiarme demasiado.
Tendremos disgustos, enojos y fantasías.
Como gente normal vamos a comer
en los mismos platos,
beberemos en los mismos vasos
y el café nos calentará en las mismas tazas.
En serio,
este nuevo año
será así... como el anterior
y un poquito peor
harás cuentas con mis nuevas canas
yo te descubriré un nuevo error.
Compartiremos estrellas, almohadas y soledades,
coleccionaremos nuevos besos, deseos y viajes por hacer
Posiblemente no encuentre el valor
para decirte que espero otras cosas;
posiblemente no encontrés el valor
para romperme el corazón.
Pero de algo si estoy segura.
Seremos felices
sin predicciones.
Te responderé con caricias,
me dejarás tu aroma en cada partida,
seguiremos siendo los que no creemos
en casi nada.
miércoles, 18 de diciembre de 2013
Letras
Vos me lees.
En tus manos
soy única letra y alfabeto completo.
Bien te cuento una historia o varias o la mía.
Te acostas con la atención debida y el interés exacto
para desentrañar las páginas que son mi piel,
para desmigajar el tiempo en simples caricias.
En tus manos
soy enigma y revelación,
narrativa y poesía,
soy letra y a veces, muy poquitas, también soy número.
Y cada vez que me tocas,
en tus manos
encuentro la manera correcta de existir,
el refugio para mis muchas fantasías,
el calor necesario para subsistir a este eterno frío,
el viento preciso que mece mis cabellos.
Cada vez que me tocas,
que me miras,
que me hablas,
que me besas
podes leer a toda la que soy.
En tus manos
soy única letra y alfabeto completo.
Bien te cuento una historia o varias o la mía.
Te acostas con la atención debida y el interés exacto
para desentrañar las páginas que son mi piel,
para desmigajar el tiempo en simples caricias.
En tus manos
soy enigma y revelación,
narrativa y poesía,
soy letra y a veces, muy poquitas, también soy número.
Y cada vez que me tocas,
en tus manos
encuentro la manera correcta de existir,
el refugio para mis muchas fantasías,
el calor necesario para subsistir a este eterno frío,
el viento preciso que mece mis cabellos.
Cada vez que me tocas,
que me miras,
que me hablas,
que me besas
podes leer a toda la que soy.
domingo, 24 de noviembre de 2013
Quedate
Te he extrañado tanto
la multitud me ha tragado
nada logra sacarme
de la cabeza
que los colores son mejores
en tu presencia.
Detente en mi silencio
guardame en tus abrazos.
Quereme,
te lo digo con mi lógica
de mujer enamorada,
esa lógica descabellada,
llena de vacíos,
inmersa en la locura de tus besos,
suelta y libre de los calendarios.
Quedate aquí,
mirame como el primer día,
leeme la piel
desata el último lazo
de la vida sin música que estaba llevando
hasta que apareciste una tarde,
te tomaste un café y nunca mas te fuiste.
Prometo comportarme
a la altura de tus besos.
la multitud me ha tragado
nada logra sacarme
de la cabeza
que los colores son mejores
en tu presencia.
Detente en mi silencio
guardame en tus abrazos.
Quereme,
te lo digo con mi lógica
de mujer enamorada,
esa lógica descabellada,
llena de vacíos,
inmersa en la locura de tus besos,
suelta y libre de los calendarios.
Quedate aquí,
mirame como el primer día,
leeme la piel
desata el último lazo
de la vida sin música que estaba llevando
hasta que apareciste una tarde,
te tomaste un café y nunca mas te fuiste.
Prometo comportarme
a la altura de tus besos.
martes, 12 de noviembre de 2013
Un día de aquellos
Hoy es un día de aquellos...
donde pocas cosas tienen sentido,
en los que la gente pesa,
en los que abunda la desidia.
Por lo general este tipo de días
siempre vienen acompañados de silencios,
torturas y canciones tristes,
además de un poco de lluvia
- no importa si es solo imaginaria -
el asunto es que una puede
dejar ser a la triste que siempre fue.
Y pareciera que este día
que es uno más
de tantos aquellos que siempre he tenido
no quiere irse,
se perpetúa en una madrugada gris,
friolenta y solitaria.
No se distingue si son las 2 de la mañana
o de la tarde...
como si la luz solo fuera una circunstancia vanal
y pensarán los expertos en entusiasmos
que soy una cínica o que soy parca.
Posiblemente tengan razón,
no lo sé,
no me he dado a la tarea de definirme como tal,
prefiero quedarme sentada ante las estrellas
y permitir que este día que no ha sido día
termine de irse,
termine de estrujarme la vida,
termine de ponerme a prueba,
porque al fin y al cabo así recuerdo que vivo.
Este ha sido un día de aquellos,
donde no me abunda nada,
donde los sueños bailan mientras estoy despierta,
donde las razones de otros no me parecen certeras,
ha sido un día de aquellos...
en los que lo único que necesito para sobrevivir
es tu abrazo.
donde pocas cosas tienen sentido,
en los que la gente pesa,
en los que abunda la desidia.
Por lo general este tipo de días
siempre vienen acompañados de silencios,
torturas y canciones tristes,
además de un poco de lluvia
- no importa si es solo imaginaria -
el asunto es que una puede
dejar ser a la triste que siempre fue.
Y pareciera que este día
que es uno más
de tantos aquellos que siempre he tenido
no quiere irse,
se perpetúa en una madrugada gris,
friolenta y solitaria.
No se distingue si son las 2 de la mañana
o de la tarde...
como si la luz solo fuera una circunstancia vanal
y pensarán los expertos en entusiasmos
que soy una cínica o que soy parca.
Posiblemente tengan razón,
no lo sé,
no me he dado a la tarea de definirme como tal,
prefiero quedarme sentada ante las estrellas
y permitir que este día que no ha sido día
termine de irse,
termine de estrujarme la vida,
termine de ponerme a prueba,
porque al fin y al cabo así recuerdo que vivo.
Este ha sido un día de aquellos,
donde no me abunda nada,
donde los sueños bailan mientras estoy despierta,
donde las razones de otros no me parecen certeras,
ha sido un día de aquellos...
en los que lo único que necesito para sobrevivir
es tu abrazo.
viernes, 1 de noviembre de 2013
Despertar
Abrís los ojos y te preguntás por qué siempre tenes este tipo de sueños. Creo que estás un poco cansada de no saber cómo controlar esas ilusiones oníricas. Dormir así no te permite descansar.
Te das cuenta que el día no ha terminado de llegar, el reloj no alcanzó a sonar. Desactivas la alarma como burlándote de él, jamás te gana, siempre despertas antes de que él haga su escándalo matutino. Te levantás y te vas directo a la ducha. El agua fría te trae de golpe a la realidad, mientras lavas tu cabello empezas a hacer recuento de las cosas que debes hacer al llegar a la oficina, inmediatamente te viene a la mente todas las cosas que dijiste que harías este año, a nivel personal, y que aún están en calidad de "pendientes". La ducha siempre ha sido un lugar-espacio donde te recriminas. No sos piadosa con vos misma, te recriminas las hemorragias que viviste casi un año, las libras acumuladas en el abdomen, los dos lunares nuevos que te han salido, la cobardía de no arreglar algunas cosas. Debes parar, no sos perfecta, sos un ser humano proclive al error; eso no es lo malo, lo malo es no querer dejar el error.
Secar tu mata de cabello siempre ha sido un problema, en ese momento, más que nunca parece interminable y a pesar de que se te cae interminablemente jamás aminora su cantidad, el agua que queda retenida en él alcanza para empaparte de nuevo. Posiblemente por eso siempre te gustó caminar bajo la lluvia, porque tenías la sensación de resguardar lluvia en vos.
Sos una tonta. Apurate, debes ir al trabajo.
Secas tu cabello, te pones la ropa y luego empiezas a peinarte, sos la mismíta de hace diez años, solo que con treinta libras más, fuera de eso, tus gestos, tu rostro y tu cabello son prácticamente los mismos. Quisieras, increíblemente, ir cambiando ya. Que los años de verdad hagan su trabajo, que esta maitra que se refleja en el espejo deje de gustar de la música rock, de los silencios y de la compañía controlada. Tengo que decirte que ese concepto que inventaste, "compañía controlada", es bien interesante. De alguna manera debías explicar que solo gozas de ciertas presencias, las masas siguen dándote temor. Recordas que esta noche Miguel se quedará en tu casa. Esbozas una sonrisa estúpida. Algo extraño ha sucedido en tu corazón.
Bajas a la cocina, tomas una galleta de la alacena y un yogurt de la refri, los metes en tu cartera y agarrás las llaves... saludas a las plantas... hoy de maitra te han agarrado locuras, le hablas a las plantas porque una vez tu mamá te dijo que si les hablabas, las plantas crecían mejor y más lindas.
Caminas como todos los días a la parada del bus, hoy particularmente está llena de gente, menos mal que los cipotes ya no van a clases, sino estaría más lleno. Hay toda una variedad de personas: mujeres en tacones y maquilladas, hombres encorbatados, hombres más humildemente vestidos, seguramente operarios, mujeres que se dedican a las ventas y vos, en tus inequívocos jeans y chanclas viejas. Nadie sospecharía que alguna vez fuiste profesora.
Llega el bus, sos de las primeras en subir y eso te asegura un asiento, te topas al lado de la ventana, es el mejor lugar para ignorar a la gente, te pones los audífonos, los primeros acordes de Flor de Loto aparecen, siempre te encantó esa canción, la voz pastosa de Enrique engañándote, diciéndote que vos podes ser la Flor de Loto de cualquier hombre, eras tan niña cuando te enamoraste de la canción y de él, hace veinte años ya. Haciendo un esfuerzo de memoria te das cuenta que 1993 fue un año determinante para la conformación de tu caracter. Ese mismo que ahora te dice que es bueno ignorar a ciertas personas.
El bus empieza su recorrido, vas pensando en tu hermana que quedó dormida en tu casa, a veces no sabes amar de la manera en que los demás necesitan ser amados, sin embargo estás bien segura que la amas, de una forma terriblemente tuya. Pensas en su seguridad, en su bienestar y en que quisieras que el pendejo que un día la golpeo sufra el resto de su vida. Por supuesto, esas son tus víceras hablando, sabes que no será así. Sabes que ella crecerá, se convertirá en adulta, que le faltan un par de malos amores para entender que los principes azules no existen y que ella es más fuerte de lo que en realidad piensa.
En el recorrido el bus se va llenando, ya no hay asientos vacíos, cerca de la nacional, una señora se subió, por alguna extraña razón llamó tu atención, era una mujer alta, morena, gorda, de pecho amplio y un poco caído, su cabello agarrado en un moño mostraba algunas canas, portaba un primoroso delantal. Recordaste que Emmety está haciendo una investigación antropológica sobre los delantales en las señoras del mercado. Evidentemente esta señora tenía un estatus social alto en el mercado, asi lo mostraba su delantal blanco, lleno de encaje primoroso y flores minusculas, caminó hasta quedar al lado del asiento en el que ibas. La mirabas de reojo, no podías dejar de verla. Tenías la sensación de haberla visto ya en alguna otra ocasión, en algún otro lugar, en algún otro tiempo. Pero ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿por qué?
De repente la gente empezó a movilizarse, para dejar pasar a alguien; era moreno, pequeño, pelo corto, mal vestido, con cara de furia, con ojos de fuego. Todos los pasajeros que iban de pie se apartaban un poco, caminaba con tanto ahínco que pasó golpeando a varios. Se detuvo a unos centímetros de la mujer, la persona que iba sentada a tu lado se levantó, pensaste que la señora se sentaría, pero todo ocurrió tan rápido.
Todo iba despacio, él sacó un arma, abrió un poco las piernas para buscar estabilidad, apuntó y disparó a la cabeza de la mujer. Ninguno dijo nada antes del disparo. El grito de muchas personas y su movimiento buscando resguardo se produjo milésimas de segundo al sonido del disparo. La mujer se desplomó sobre vos.
¿Que se siente tener cerca a la muerte?
Tu instinto te dijo que buscaras quitarte a la mujer herida de encima, sentías su sangre cubriéndote, cuando alzaste la mirada lo tenías enfrente, su cara de odio en la edad de un niño te miraba fijamente, te apuntaba ahora. No podías hablar, además ¿qué le dirías? Nada podes hacer. Escuchas otro disparo, cerras fuertemente los ojos y al abrirlos...
"¿Por qué siempre tengo este tipo de sueños?"
¿Que se siente tener cerca a la muerte?
Tu instinto te dijo que buscaras quitarte a la mujer herida de encima, sentías su sangre cubriéndote, cuando alzaste la mirada lo tenías enfrente, su cara de odio en la edad de un niño te miraba fijamente, te apuntaba ahora. No podías hablar, además ¿qué le dirías? Nada podes hacer. Escuchas otro disparo, cerras fuertemente los ojos y al abrirlos...
"¿Por qué siempre tengo este tipo de sueños?"
viernes, 25 de octubre de 2013
Incertidumbre
¿Me pregunto cuánto tarda una persona en morir desangrada? - pensó mientras veía al hombre tendido boca abajo, de él salía un fino hilo escarlata.
Tomó el trapo que ocupaba para limpiar su cocina, con él arrancó las evidencias del cuchillo, puso el cuchillo en la mesa donde todavía estaban algunas verduras esperando a ser cortadas para cumplir su papel en la sopa.
Recorrió con la mirda su casa, era pequeña, los muebles eran escasos y viejos... todo de segunda mano, una rustica mesa sostenía su cocina de tres quemadores, una mesa con tres sillas de madera, una refrigeradora que solo congela una parte, un pantri con una puerta chueca... la casa se completaba con un baño, donde la ducha era separada con una cortina que ni siquiera alcanzaba llegar al piso, eso hacía que cada vez que alguno de los dos se bañara, había que secar el piso mojado donde estaba el lavamanos. Su cuarto no era un lujo también, una cama de madera que tronaba con cada movimiento, con una colchoneta de espuma que los tenía con un dolor constante de espalda. Una pila y una lavadora arruinada que cumplía las funciones de repisa multiusos y eventual planchador.
Vio el cuerpo de su marido. Recordó el día que lo conoció, siempre le pareció un buen hombre, ahora ahí tirado no parecía más que un desgraciado.
Tomó el celular que él había dejado sobre la mesa del comedor... marcó... 911
Tuuu... tuuuu... tuuuuuuu... el tiempo es interminable mientras se espera.
- 911...¿cuál es su emergencia?
- Aló?, si... acabo de matar a mi marido.
La grabadora de Emergencias no registró dolor, ni llanto, ni desesperación en aquella voz; había una fría serenidad, una calculada paciencia.
- Anote la dirección...
Dio los datos, el joven que había contestado la llamada envió la alerta para que la patrulla más cercana llegara a la casa. Anotó en el mensaje... "mujer posiblemente violentada".
Ella, con la misma parsimonia con la que llamó y dio los datos de su casa, colgó, abrió la puerta y la dejó entrecerrada, para que cuando llegaran los policías solo empujaran para entrar. Se sentó en una de las sillas. "Es una suerte que no gritara tanto.. ¿estará vivo aún?" - pensó mientras contemplaba al hombre, perfectamente eran visibles los tres agujeros donde entró el cuchillo.
A lo lejos se oyó una sirena de la patrulla, las llantas chillaron al llegar frente a su casa. "Todo muy de película" - pensó, vio hacia la puerta justo en el momento en el que un policía, arma en mano, empujó la puerta.
La vio sentada, era una mujer delgada, morena, con una mata de pelo negro enrollada a la altura de la nuca, algo desnutrida y con los ojos blandos. No tenía cara de asesina. Su vestido invadido de pequeñísimas flores no le ayudaba a formar una imagen de viuda negra.
Ella levantó las manos para mostrarlas vacías. No tenía moretes en su cara que delataran violencia intrafamiliar, no había indicios de violencia previa al asesinato. Todo parecía normal, excepto aquel cuerpo tirado en el piso rojizo. Ella no parecía en shock nervioso, no lloraba, no gritaba... solo estaba ahí, sentada con las manos en alto, en ese mutismo de los que esperan cosas mejores de la vida.
"No secó el piso del baño" fue lo único que dijo mientras el policía le esposaba las delgadas manos.
jueves, 24 de octubre de 2013
Caos
¿Estás aquí?
El roce fulguroso de tus dedos sobre mi piel
marca el camino jamas imaginado de mis delirios.
Tu cuerpo y el rumor de la lluvia que llega,
el murmullo de tu mirada sobre mí.
Y no sé qué hacer.
Me abandono,
salto al vacío,
me convierto en sombra,
te siento.
Tu cuerpo y el manto del viento,
las estrellas que se desprenden...
Me desintegro
bajo tu piel,
estallo,
desaparezco,
no puedo regresar,
no soy la misma.
Tu cuerpo y lo insondable de mis cabellos,
el caos que nos habita,
el movimiento telúrico de tu sangre
el gemido apacible de la música
el mareo que me anuncia la muerte.
Sos el peligro,
el misterio
y yo tu víctima.
El roce fulguroso de tus dedos sobre mi piel
marca el camino jamas imaginado de mis delirios.
Tu cuerpo y el rumor de la lluvia que llega,
el murmullo de tu mirada sobre mí.
Y no sé qué hacer.
Me abandono,
salto al vacío,
me convierto en sombra,
te siento.
Tu cuerpo y el manto del viento,
las estrellas que se desprenden...
Me desintegro
bajo tu piel,
estallo,
desaparezco,
no puedo regresar,
no soy la misma.
Tu cuerpo y lo insondable de mis cabellos,
el caos que nos habita,
el movimiento telúrico de tu sangre
el gemido apacible de la música
el mareo que me anuncia la muerte.
Sos el peligro,
el misterio
y yo tu víctima.
jueves, 17 de octubre de 2013
Decirte
que en noches como la de anoche
suelo extrañarte demasiado
es la prueba irrefutable
de que he muerto.
Que quiero contrariar la vida que llevo
que deseo llenarme de tus besos
que me mantengo alerta por si apareces,
que destruyo a la cínica que siempre fui.
Me he muerto.
Admitir que te he querido aún en tu ausencia
es maldecir mil veces mis soledades
a mi sombra desabrida
y a la luna que se esconde de mis ojos,
es reconocerme simple,
arisca
y un poco vacía.
Decir que a veces,
solo a veces,
te extraño de más
es reconocerme parte de ti.
suelo extrañarte demasiado
es la prueba irrefutable
de que he muerto.
Que quiero contrariar la vida que llevo
que deseo llenarme de tus besos
que me mantengo alerta por si apareces,
que destruyo a la cínica que siempre fui.
Me he muerto.
Admitir que te he querido aún en tu ausencia
es maldecir mil veces mis soledades
a mi sombra desabrida
y a la luna que se esconde de mis ojos,
es reconocerme simple,
arisca
y un poco vacía.
Decir que a veces,
solo a veces,
te extraño de más
es reconocerme parte de ti.
jueves, 3 de octubre de 2013
Ahora con vos
La delicia de tu piel me hace mujer,
me transmuta, me hace evolucionar
en tu manos soy brisa, soy pluma
y luna.
Con tu caricia en mi espalda
soy tonada tranquila,
espero el estallido de los besos
para ser exabrupto de la tempestad
que moja nuestros cabellos.
Soy la misma
mi mapa no se ha modificado
lo nuevo en mi piel es la ruta que marcaste
el recorrido de tus dedos,
la luz de tus abrazos,
las marcas de tus días.
Soy la misma
mujer, luna, trigo y gato,
música, pájaro y nube,
oscuridad, silencio y soledad,
pero ahora con vos
me transmuta, me hace evolucionar
en tu manos soy brisa, soy pluma
y luna.
Con tu caricia en mi espalda
soy tonada tranquila,
espero el estallido de los besos
para ser exabrupto de la tempestad
que moja nuestros cabellos.
Soy la misma
mi mapa no se ha modificado
lo nuevo en mi piel es la ruta que marcaste
el recorrido de tus dedos,
la luz de tus abrazos,
las marcas de tus días.
Soy la misma
mujer, luna, trigo y gato,
música, pájaro y nube,
oscuridad, silencio y soledad,
pero ahora con vos
jueves, 26 de septiembre de 2013
Agonía
La agonía de la noche se abre ante mí
el frío se mete en mi piel,
se mete en los recuerdos de mis cuatro años
se mete en el miedo que me acompaña
se mete en mi cama.
Me abro ante ella.
La agonía de la noche trae tu abrazo en ella
lo deja rodeándome,
molíendome,
estrujándome,
impregnándome
del sabor de tu piel
Dejo que me abrace.
La agonía de la noche
coincide con la agonía de una canción,
de una vida,
de una página,
de un gorrión.
Lloro todas estas muertes...
lloro mi propia muerte.
La agonía de la noche
me recuerda una tan sola cosa...
pronto estarás a mi lado
destrozando este momento.
Entonces soy feliz.
el frío se mete en mi piel,
se mete en los recuerdos de mis cuatro años
se mete en el miedo que me acompaña
se mete en mi cama.
Me abro ante ella.
La agonía de la noche trae tu abrazo en ella
lo deja rodeándome,
molíendome,
estrujándome,
impregnándome
del sabor de tu piel
Dejo que me abrace.
La agonía de la noche
coincide con la agonía de una canción,
de una vida,
de una página,
de un gorrión.
Lloro todas estas muertes...
lloro mi propia muerte.
La agonía de la noche
me recuerda una tan sola cosa...
pronto estarás a mi lado
destrozando este momento.
Entonces soy feliz.
lunes, 2 de septiembre de 2013
Señorita Canela
Siempre fue así... un poco encachimbada por cositas mínimas. No entendía por qué no le enternecían los niños, los girasoles y otras cursilerías. Era aspera.
Señorita Canela trataba de mantener una sana distancia con algunas personas, no fuera a quererlas demasiado, "una se lleva cada lágrima"... al fin y al cabo las lágrimas ajenas poco la conmovían, a menos que fueran realmente necesarias para no morirse con un sentimiento atrevesado.
Amaneció aquel lunes totalmente indispuesta, en el bus un niño, que no tenía control de su propio cuerpo, la golpeo todo lo que pudo, hasta que ella le clavó una mirada inquisidora, heredada de Herodes. La madre del crío insolente y malcriado entendió la mirada y lo apartó.
Al aterrizar a la oficina se vio obligada a participar de un acto religioso que sintió vacío y carente de sentido, "está bien si ellos quieren participar" pensó mientras trataba de trasladar su mente a otro lugar menos lleno de aplausos y eufóricas declaraciones de dependencia.
El almuerzo no fue mejor, "por si les interesa... en la edad media era buena solución sacarlos a la calle y prenderles fuego" para darles la solución real a una estupidez.
Se sentó frente a la computadora y buscó algo que la calmara, que trajera de regreso a la buena que habitaba en ella.
Señorita Canela es un peligro para la mujer que habita, esa que se enfunda en pantalones negros y blusas flojas, esa medio choca, la que le cuesta terminar un librito de morondanga, es un peligro para esa que cocina, ve tele, que quiere a un tipo igual de zamarro que ella... Señorita Canela es un peligro... quiere salir y mandar a todos al cuerno.
No se imaginan lo difícil que es vivir con ella en mi interior.
viernes, 30 de agosto de 2013
Saber estar
Oh, I am what i am. I'll do what i want.
Dido
mientras yo habito este mundo paralelo
vos existís en la rutina que nos hace tan distintos.
No me falta nada, no me sobra nada.
Estás ahí, con los ojos cerrados a la vida
yo velo tu sueño.
Hace unos meses decidí ya no preguntarme,
decidí guardarme las dudas,
encargué un poco de alegría a las nubes
y me dispuse a besarte de nuevo.
Siempre has habitado en ese extraño mundo
ese en el que pensé que jamás me sentiría cómoda.
Tomar un lugar en el mundo siempre me costó,
nunca encontré la forma de tener una vida normal.
Hoy tengo horarios,
tengo libretas de trabajo,
descanso cuando puedo y si puedo
la diferencia de mis días radica
en tu salvaje presencia en mi mundo.
jueves, 29 de agosto de 2013
El susto
¿Escuchan ese ruidito? Es como si algo se estuviera desintegrando lentamente. ¿No lo escuchan?
Aquella noche decidió tirarse al piso fresco y recién trapeado para descansar, estaba harta de una semana que no prometía terminar nunca.
Nada la había preparado para lo que le esperaba... se había mudado a aquella casa dos meses atrás. Por supuesto los primeros días experimentó el miedo clásico de la soledad. Pasar de vivir con cinco personas a tener la compañía eventual de Mario la había hecho caer en la cuenta de algo que había olvidado: era miedosa.
En serio, yo escucho ese ruidito fino y tintillante y eso que soy medio sorda, no me engañen, ustedes tambien lo oyen.
Estaba viendo televisión, ese televisor viejo y arruinado que su papá le regaló y que había servido para que no se muriera de aburrimiento. Tal vez era que había retomado su afición por ver programas que hacían estudio biográfico de asesinos en serie, desde unos días atrás se sentía intranquila. Como si la sensación de sentirse observada no la abandonara nunca.
Decidió ir por un vaso con fresco.
Tal vez sea bueno que le llame a Mario, tal vez hablando con alguien pueda hacerme la loca y olvidar un rato ese ruido. Ustedes no están colaborando, él si lo hará.
Acostumbraba a andar descalsa en casa, era uno de esos disfrutes secretos que tienen muchas personas. Sentir lo fresco del piso en las plantas de los pies. Además así sentía que le dolían menos los pies y la espalda luego de una semana ardua de trabajo. Vivir sola tenía sus ventajas, podía realizar pequeños e inofensivos rituales sin ser juzgada, como eso... caminar descalza, bailar sensualmente sin que le diera pena ser observada por nadie, tomar el tarro de crema y embadurnarse las piernas lenta y pacientemente, tomar todo el jugo que le cupiera en pequeñas dosis mientras veía a cuatro nerds y tres locas amarse.
Pensó, mientras tomaba el primer sorbo, que deseaba las manos de Mario sobre sus caderas justo en aquel momento en el que estaba con la puerta de la refri abierta y ella tomando jugo... cerró los ojos para traerlo con su imaginación.
Posiblemente sea una alucinación y el ruido que estoy escuchando no sea cierto. Tal vez sería buena idea ir donde la Dra. Garay, digo... para contarle que la vida ha sido magnífica sin pastillas, pero que de vez en cuando extraño las pláticas con ella.
Un día antes había discutido con su madre por teléfono, ella nunca estuvo de acuerdo con su decisión de ir a vivir sola. Creía que era demasiado peligroso que una mujer soltera fuera a vivir sola, peor aún, eso daba suficiente libertad para caer en excesos que podían agravar su salud mental. Peor aún, su hija podía ser feliz sin que ella pudiera participar de eso. La discusión fue tan fuerte que ambas habían decidido cesar la comunicación por un tiempo. Digamos la verdad, ella había decidido que no quería hablar con su mamá en un buen tiempo.
Subió las gradas, tomó posición cómoda para seguir viendo tele, hizo un recorrido rápido con su mirada, en la sala estaban apilados los libros recién mudados de domicilio, el televisor viejito encaramado en un banquito de plástico que compró a un precio muy modesto... la etiqueta decía $3.50... cuando lo encontró en una ferretería cercana a su casa. Entonces, al finaliza ese recorrido visual... lo vio.
¿Esos son unos bigotes?
Asomaban de la oscuridad, por debajo de la puerta que da al balcón... unos bigotillos que se movían, todos confluían de una nariz rosada. Fue abriendo los ojos a medida que un enorme ratón iba entrando por la rendija. Se fue sentando lentamente a medida que el animal iba avanzando. Nunca le ha tenido miedo a los roedores. No entendía por qué sentía esas enormes ganas de gritar. Contrariando el impulso inicial no hizo ruido, se quedó quieta... el ratón también.
Me está mirnado, me mira a los ojos, ¿qué querrá? es imposible que estés aquí, no podemos estar juntos.
Por qué estás entrando, no es correcto que vengas a mi casa. Tenes la desfachatez de quedarte quieto, viéndome... ¿o estás paralizado?
¿Por qué no reaccionas? ¿Por qué te has quedado paralizada?
¿Ahora qué hago?
¿Ahora qué hago?
Ese instante en el que ambos (mujer y ratón) se habían quedado silentes e inmóviles parecía eterno. Uno no sospechaba que el otro pensaba que mutuamente eran intrusos, eran extraños, que estaban asustados.
Ella fue la primera que empezó a moverse, alargó el brazo y agarró el celular, abrió el canal de comunicación con Mario. Escribió una sola palabra.... "Ratoooooooooooon!"... si, lo escribió como si lo hubiera gritado.
Aquel grito escrito tuvo el mismo efecto que hubiera tenido un grito... el ratón se espantó y salió corriendo, regresó a la rendija de la puerta y se perdió en la oscuridad del balcón.
Nunca vayas ahí - dijo agitado aún a un colega que le daba aire con un papelito- ahí hay una mujer que grita en silencio! No te imaginas el susto... esas son las peores, concluyó.
Aquella noche decidió tirarse al piso fresco y recién trapeado para descansar, estaba harta de una semana que no prometía terminar nunca.
Nada la había preparado para lo que le esperaba... se había mudado a aquella casa dos meses atrás. Por supuesto los primeros días experimentó el miedo clásico de la soledad. Pasar de vivir con cinco personas a tener la compañía eventual de Mario la había hecho caer en la cuenta de algo que había olvidado: era miedosa.
En serio, yo escucho ese ruidito fino y tintillante y eso que soy medio sorda, no me engañen, ustedes tambien lo oyen.
Estaba viendo televisión, ese televisor viejo y arruinado que su papá le regaló y que había servido para que no se muriera de aburrimiento. Tal vez era que había retomado su afición por ver programas que hacían estudio biográfico de asesinos en serie, desde unos días atrás se sentía intranquila. Como si la sensación de sentirse observada no la abandonara nunca.
Decidió ir por un vaso con fresco.
Tal vez sea bueno que le llame a Mario, tal vez hablando con alguien pueda hacerme la loca y olvidar un rato ese ruido. Ustedes no están colaborando, él si lo hará.
Acostumbraba a andar descalsa en casa, era uno de esos disfrutes secretos que tienen muchas personas. Sentir lo fresco del piso en las plantas de los pies. Además así sentía que le dolían menos los pies y la espalda luego de una semana ardua de trabajo. Vivir sola tenía sus ventajas, podía realizar pequeños e inofensivos rituales sin ser juzgada, como eso... caminar descalza, bailar sensualmente sin que le diera pena ser observada por nadie, tomar el tarro de crema y embadurnarse las piernas lenta y pacientemente, tomar todo el jugo que le cupiera en pequeñas dosis mientras veía a cuatro nerds y tres locas amarse.
Pensó, mientras tomaba el primer sorbo, que deseaba las manos de Mario sobre sus caderas justo en aquel momento en el que estaba con la puerta de la refri abierta y ella tomando jugo... cerró los ojos para traerlo con su imaginación.
Posiblemente sea una alucinación y el ruido que estoy escuchando no sea cierto. Tal vez sería buena idea ir donde la Dra. Garay, digo... para contarle que la vida ha sido magnífica sin pastillas, pero que de vez en cuando extraño las pláticas con ella.
Un día antes había discutido con su madre por teléfono, ella nunca estuvo de acuerdo con su decisión de ir a vivir sola. Creía que era demasiado peligroso que una mujer soltera fuera a vivir sola, peor aún, eso daba suficiente libertad para caer en excesos que podían agravar su salud mental. Peor aún, su hija podía ser feliz sin que ella pudiera participar de eso. La discusión fue tan fuerte que ambas habían decidido cesar la comunicación por un tiempo. Digamos la verdad, ella había decidido que no quería hablar con su mamá en un buen tiempo.
Subió las gradas, tomó posición cómoda para seguir viendo tele, hizo un recorrido rápido con su mirada, en la sala estaban apilados los libros recién mudados de domicilio, el televisor viejito encaramado en un banquito de plástico que compró a un precio muy modesto... la etiqueta decía $3.50... cuando lo encontró en una ferretería cercana a su casa. Entonces, al finaliza ese recorrido visual... lo vio.
¿Esos son unos bigotes?
Asomaban de la oscuridad, por debajo de la puerta que da al balcón... unos bigotillos que se movían, todos confluían de una nariz rosada. Fue abriendo los ojos a medida que un enorme ratón iba entrando por la rendija. Se fue sentando lentamente a medida que el animal iba avanzando. Nunca le ha tenido miedo a los roedores. No entendía por qué sentía esas enormes ganas de gritar. Contrariando el impulso inicial no hizo ruido, se quedó quieta... el ratón también.
Me está mirnado, me mira a los ojos, ¿qué querrá? es imposible que estés aquí, no podemos estar juntos.
Por qué estás entrando, no es correcto que vengas a mi casa. Tenes la desfachatez de quedarte quieto, viéndome... ¿o estás paralizado?
¿Por qué no reaccionas? ¿Por qué te has quedado paralizada?
¿Ahora qué hago?
¿Ahora qué hago?
Ese instante en el que ambos (mujer y ratón) se habían quedado silentes e inmóviles parecía eterno. Uno no sospechaba que el otro pensaba que mutuamente eran intrusos, eran extraños, que estaban asustados.
Ella fue la primera que empezó a moverse, alargó el brazo y agarró el celular, abrió el canal de comunicación con Mario. Escribió una sola palabra.... "Ratoooooooooooon!"... si, lo escribió como si lo hubiera gritado.
Aquel grito escrito tuvo el mismo efecto que hubiera tenido un grito... el ratón se espantó y salió corriendo, regresó a la rendija de la puerta y se perdió en la oscuridad del balcón.
Nunca vayas ahí - dijo agitado aún a un colega que le daba aire con un papelito- ahí hay una mujer que grita en silencio! No te imaginas el susto... esas son las peores, concluyó.
martes, 27 de agosto de 2013
Y jamás despertó.
Abrió los ojos aquella mañana, vio a Mario acostado a su lado, la primera vez que se acostó con él nunca se imaginó que tendría que reeducarse para dormir. Mario había logrado lo que nadie había podido hacer con su cuerpo. La hacía dormir. Ella reconoció que era muy fácil dormir cuando él se instalaba en su cama... pero tuvo que aprender a dormir bajo las sábanas, a no levantarse en la madrugada porque él tenía un radar que lo despertaba en ese instante y le decía "¿¿Para dónde vas??" con un tono muy particular que se traducía en un "metete a la cama y abrazame un momento".Dormir sola (y en lapsos cortos) era la costumbre más cómoda para ella, pero estaba segura que era mejor amanecer con él.
Abrió los ojos aquella mañana, vio a Mario acostado a su lado, hizo recuento de sus canas, de sus arrugas, de las cicatrices y de los sueños. Eran tan distintos a aquellos que una vez desordenaron una cama en un hotel de montaña o a los que se emborrachaban al punto de no recordar la juerga, eran tan distintos a los que lloraban abrazados por sus respectivas familias... eran tan distintos y eran los mismos a la vez.
Abrió los ojos aquella mañana, vio a Mario acostado a su lado, cada dolor corporal estaba en su sitio, sin embargo supo que era hora de levantarse a hacer el desayuno, pronto él despertaría y debería tomar sus pastillas, ella también debía medicarse.
Abrió los ojos aquella mañana, vio a Mario acostado a su lado, aspiró su olor, como lo hizo cuando tenían cuarenta y treinta. Supo que estaba en buen lugar, porque no importaba el lugar, al fin y al cabo había amanecido muchas veces con él en distintos lugares, lo importante es que estaba amaneciendo a su lado. Espantó la idea cursi de besarle el bigote, tal vez él se asustaría ante aquel gesto inesperado, tal vez a ella le dolería la espalda al estirarse para alcanzar su objetivo. Tal vez.
Abrió los ojos aquella mañana, vio a Mario acostado a su lado y no supo qué se hicieron treinta años, ¿dónde pasaron? A esas alturas no sabía si lo que habitaba en su cabeza eran sueños, recuerdos o alucinaciones, no importaba. El amor es un misterio a los sesenta años, como lo fue a los treinta.
Judith cerró los ojos, buscando descanso un momento más... y jamás despertó.
martes, 20 de agosto de 2013
Tengo miedo
Es una verdad ineludible...
he tenido miedo casi siempre.
Tengo miedo de la que soy y de la que no soy,
de las cosas que tengo que hacer como parte de ser adulta
y también tengo miedo de perder mi inocencia última.
Miedo a la oscura tormenta, acompañada con perros que ladran,
que sea cierto mi tormento de encontrarme con un desconocido en mi casa,
que no te encuentre entre mis sábanas,
tengo miedo de cosas reales y de otras fantasías.
Luego, ante este temor tan grande que me ha abarcado durante años,
cierro los ojos, aprieto los párpados, como para no encontrar esos miedos
nunca más ante mí, como si con este gesto de cobardía
pudiera encontrar toda la valentía.
Tengo miedo,
casi siempre lo tengo, pero no lo digo,
me lo guardo como una vergüenza más en mi vida,
como si no admitirlo me pudiera salvar un poco,
pero anoche,
en medio de todo el viento, el ruido y la furia,
te extrañé un poco
te extrañé mucho...
para decírtelo al oído,
tengo miedo
y quedarme dormida en tu abrazo
que es el único lugar seguro para mí.
he tenido miedo casi siempre.
Tengo miedo de la que soy y de la que no soy,
de las cosas que tengo que hacer como parte de ser adulta
y también tengo miedo de perder mi inocencia última.
Miedo a la oscura tormenta, acompañada con perros que ladran,
que sea cierto mi tormento de encontrarme con un desconocido en mi casa,
que no te encuentre entre mis sábanas,
tengo miedo de cosas reales y de otras fantasías.
Luego, ante este temor tan grande que me ha abarcado durante años,
cierro los ojos, aprieto los párpados, como para no encontrar esos miedos
nunca más ante mí, como si con este gesto de cobardía
pudiera encontrar toda la valentía.
Tengo miedo,
casi siempre lo tengo, pero no lo digo,
me lo guardo como una vergüenza más en mi vida,
como si no admitirlo me pudiera salvar un poco,
pero anoche,
en medio de todo el viento, el ruido y la furia,
te extrañé un poco
te extrañé mucho...
para decírtelo al oído,
tengo miedo
y quedarme dormida en tu abrazo
que es el único lugar seguro para mí.
miércoles, 17 de julio de 2013
Por un rato
¿Cuánto es un rato?
¿un día?
¿seis meses?
¿dos años?
Nunca lo he sabido.
Sucede que yo pienso a ratos
a ratos en el trabajo,
a ratos en mis dolores,
a ratos en los malos recuerdos,
a ratos en nosotros.
A ratos ni siquiera quiero pensar.
Sucede que los hombres
no son tan prácticos como dicen ser
dicen parte de lo que les sucede,
nunca lo que sienten.
Así es difícil saber estar,
¿no es más fácil decir:
"me duele"
"estoy preocupado"
"no sé qué hacer"?
Por supuesto
no queda más remedio que quererlos así
y, aunque yo no puedo decir
exactamente
cómo me siento
lo intento y digo...
"debemos"
y eso significa
que no estás solo.
A ratos, solo quiero estar con vos
un rato.
¿un día?
¿seis meses?
¿dos años?
Nunca lo he sabido.
Sucede que yo pienso a ratos
a ratos en el trabajo,
a ratos en mis dolores,
a ratos en los malos recuerdos,
a ratos en nosotros.
A ratos ni siquiera quiero pensar.
Sucede que los hombres
no son tan prácticos como dicen ser
dicen parte de lo que les sucede,
nunca lo que sienten.
Así es difícil saber estar,
¿no es más fácil decir:
"me duele"
"estoy preocupado"
"no sé qué hacer"?
Por supuesto
no queda más remedio que quererlos así
y, aunque yo no puedo decir
exactamente
cómo me siento
lo intento y digo...
"debemos"
y eso significa
que no estás solo.
A ratos, solo quiero estar con vos
un rato.
miércoles, 26 de junio de 2013
Diez minutos al día
Corazón con frío,
Entre mi bloqueo de escritora de guiones
y la leche tibia que me acompaña en esta tormenta
pienso que todo debería de tener otro sentido,
poder decirte que tengo besos acumulados que te esperan,
que no importa si tengo solo diez minutos para preocuparme al día,
quiero que sea contigo,
que quiero dormir a tu lado...
en cambio, como toda mujer normal
que se despide de un hombre normal,
solo formulo un "buenas noches".
domingo, 16 de junio de 2013
Tiempo
El tiempo no son minutos
no son segundos, no son años
son palabras;
yo no lo sabía, pero es así.
El tiempo es tu piel
y tu paso acentuado
también es la última mirada cariñosa
que me prodigaste.
Pasa que cuando uno es demasiado joven
no comprende esto del tiempo
una piensa, estúpidamente,
que se trata solo de hechos, de fechas y aniversarios
pero no es así.
Cuesta enterarse que el tiempo
es una dimensión donde podemos quedarnos estancados
pero que está en la decisión correcta, en la tomada,
que podamos salir de esto.
Tiempo es tu piel,
tus ojos, tus chistes sin gracia,
tus manos amorosas,
tus gemidos al explotar.
Pero tiempo también soy yo
A veces pienso que nos hemos fallado
pero somos tan inmunes a la infamia
que pretendemos no darnos cuenta.
Vos seguirás siendo mi tiempo,
yo seguiré siendo tu tiempo...
no importa que decidamos no estancarnos.
Te amo.
(191212)
no son segundos, no son años
son palabras;
yo no lo sabía, pero es así.
El tiempo es tu piel
y tu paso acentuado
también es la última mirada cariñosa
que me prodigaste.
Pasa que cuando uno es demasiado joven
no comprende esto del tiempo
una piensa, estúpidamente,
que se trata solo de hechos, de fechas y aniversarios
pero no es así.
Cuesta enterarse que el tiempo
es una dimensión donde podemos quedarnos estancados
pero que está en la decisión correcta, en la tomada,
que podamos salir de esto.
Tiempo es tu piel,
tus ojos, tus chistes sin gracia,
tus manos amorosas,
tus gemidos al explotar.
Pero tiempo también soy yo
A veces pienso que nos hemos fallado
pero somos tan inmunes a la infamia
que pretendemos no darnos cuenta.
Vos seguirás siendo mi tiempo,
yo seguiré siendo tu tiempo...
no importa que decidamos no estancarnos.
Te amo.
(191212)
domingo, 2 de junio de 2013
Guardame
Guardame en tus brazos
donde las ganas por la vida
son más esperanzadoras,
donde encuentro el refugio adecuado.
Porque de eso se trata querer,
encontrar y que me encontres,
besar y que me beses,
luchar y que batalles contra mis miedos para que te quiera.
Todo se reduce a pequeñeces
que en otros tiempos nos habrían asustado,
ahora... siempre ahora es la mejor hora.
Vos lo sabes todo:
soy cobarde,
espero la noche con ansiedad,
me falla el oído derecho,
duermo del lado izquierdo.
Todo lo sabes
porque superé el miedo de que me conocieras,
porque dejé la puerta abierta para que entraras,
porque supe quedarme quieta ante tu mirada.
No sé si será largo este amor,
no sé si será ancho, alto y tridimensional,
no sé si será longevo o morirá pronto,
eso no es lo importante.
Lo importante
son tus dedos trazándome caminos en la espalda,
es tu compañía para estrenar la cama,
son las palabras para regañarme, para quererme,
para soltarme.
Guardame en tu mejor poema,
en la canción que se repite,
en el recuerdo que te saque una sonrisa,
guardame en un trozo de tu historia,
en un plan a realizar,
en el encuentro de las estrellas,
guardame en tus brazos,
que en definitiva
es el mejor lugar del mundo para mí.
donde las ganas por la vida
son más esperanzadoras,
donde encuentro el refugio adecuado.
Porque de eso se trata querer,
encontrar y que me encontres,
besar y que me beses,
luchar y que batalles contra mis miedos para que te quiera.
Todo se reduce a pequeñeces
que en otros tiempos nos habrían asustado,
ahora... siempre ahora es la mejor hora.
Vos lo sabes todo:
soy cobarde,
espero la noche con ansiedad,
me falla el oído derecho,
duermo del lado izquierdo.
Todo lo sabes
porque superé el miedo de que me conocieras,
porque dejé la puerta abierta para que entraras,
porque supe quedarme quieta ante tu mirada.
No sé si será largo este amor,
no sé si será ancho, alto y tridimensional,
no sé si será longevo o morirá pronto,
eso no es lo importante.
Lo importante
son tus dedos trazándome caminos en la espalda,
es tu compañía para estrenar la cama,
son las palabras para regañarme, para quererme,
para soltarme.
Guardame en tu mejor poema,
en la canción que se repite,
en el recuerdo que te saque una sonrisa,
guardame en un trozo de tu historia,
en un plan a realizar,
en el encuentro de las estrellas,
guardame en tus brazos,
que en definitiva
es el mejor lugar del mundo para mí.
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